Un pedacito de mi para ti



Desde pequeña crecí con ideas erróneas de lo que debía y tenía que hacer para poder ser exitosa en la vida. Esos pensamientos me mantuvieron en el mismo lugar por mucho tiempo. No me arrepiento de lo que viví ni cada paso que di a través de los años. La vida es un eterno aprendizaje y cada cosa que experimenté me ayudó a formar la persona que soy hoy en día. Me tomó tiempo darme cuenta que no era completamente feliz, buscando ese sentimiento que carecía en personas y factores externos.


Las experiencias que viví durante mis años universitarios nunca las olvidaré. Aún recuerdo cuando uno de mis compañeros me habló por primera vez de hacer un internado. En ese momento tenía tanto miedo porque no me visualizaba viviendo sola en otro lugar que no fuera Puerto Rico. Me tomó tiempo asimilar la idea hasta que me llegó el día. Aunque no estaba en el lugar indicado, la vida se encargó de ponerme a las personas correctas en el camino para inspirarme a seguir lo que mi corazón dictaba, pero por miedo no hacía.



Desde mi segundo año de bachillerato fui cosechando disciplina, conocimiento, experiencias y valores que me ayudaron a ser la mujer que soy. Nunca dejé de soñar y todos los días por más cansada que estuviera, agradecí a Dios por que estaba un paso más cerca. Unas semanas antes de graduarme de la Universidad, tuve un momento de iluminación. Recuerdo que estaba sentada en mi guagua en el estacionamiento de la universidad y comencé a evaluar muchas de las cosas que estaba viviendo en aquel momento, eran una imagen idealizada de lo que yo pensaba era bueno para mi vida y no lo que mi corazón verdaderamente deseaba. Aún así, dentro de toda la incertidumbre, me gradué como la Valedictorian de mi clase graduanda. Tuve la oportunidad de hablar frente a más de cinco mil personas en el Coliseo José Miguel Agrelot, o mejor conocido como el "choliseo". Ese momento fue especial y determinante en mi vida.





A los dos años de comenzar mi doctorado, tuve mi segundo momento significativo en que dio un giro en mi vida. Me gustaba lo que estaba estudiando, pero no estaba completamente feliz. Esos dos años fueron difíciles emocionalmente. Así que, a pocos meses de casarme, decidí abrir mis alas y lanzarme a volar sin miedo. Comencé solo con mi cajita de piedras que tenía desde que era pequeña y tenía muchas ganas de ser feliz. Al instante que decidí dar el paso, no tuve miedo. Sentí mucha paz. Esa fue mi confirmación que lo había imaginado en mi mente, se había transformado en realidad. Sin duda alguna fue una bendición por fin conseguir lo que tanto deseé.



Desde el el verano del 2016, llevo construyendo un sueño, entregando mi vida, mi tiempo y todo mi ser. Cuando les digo que amo lo que hago es por que a los 23 años descubrí que no tenía que ser doctora para ser exitosa. No tenía que tener una relación perfecta para ser feliz. Y que no importara lo que hiciera, mi valor y mi motivación tenía que venir desde mi alma. Por eso hoy nuestro lema es "Live with purpose" porque todo en la vida tiene un sentido y un propósito perfecto. Cuando abrimos la mente y fluimos con la vida, comprendemos y aprendemos a vivir en el presente con propósito.




Loobanys se ha convertido en todo y hoy, luego de cuatro años, sigue siendo la razón por la que me despierto cada día. No por Loobanys, sino por ti que me lees. Eres nuestra mayor inspiración porque queremos ser instrumento de inspiración para ti. Recuerda que todo lo que te propongas lo puedes lograr si pones todas tus ganas y fuerzas para hacerlo. Para enseñarte a descubrir tu propósito y llegar a ser una estrella en tu constelación.


Hoy yo, y mi equipo de trabajo somos bendecidos de tenerte.






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